miércoles 15 de junio de 2011

The Pretty Memories-004

 
Capitulo IV

“ I’m a Super Woman”

Sábado 20 de enero del 2010, C. Fear, Estados Unidos, son las 10:30 a.m.

Mi nombre es Danielle, desconozco mi apellido, no conozco nada acerca de mi y estoy desayunando con una psíquica adolescente de 15 años llamada Aziza, hasta ahora, mi única amiga y la llave a mi autodescubrimiento, anoche, ella y yo tuvimos el mismo sueño, ó más bien dicho, la misma pesadilla.

- ¿Viste la cara de ese hombre?- mi cuestionario acerca de esas extrañas personas continuaba.

- Nada, vi lo mismo que tu, así que estoy igual de confundida, solo se una cosa…

- ¿qué? – mi curiosidad se hizo mas evidente cuando me incline hacia delante apretando con fuerza mi tasa de café.

Una ráfaga de suspenso se apodero de la conversación.

- Eso fue un recuento de alguna de tus memorias, no fue un sueño, en realidad viviste eso, lo siento mucho.

- ¿Ósea que es posible que yo haya conocido a esas personas? ¿Qué alguna ves estuve ahí, viendo como acecinaban a esa mujer? – qué furia sentía en ese momento, solo un recuerdo claro y es el de un asesinato.

- Pero también tengo una buena noticia, tienes habilidades especiales.- sin darme cuenta Aziza me comentó de cosas positivas, pero no le preste atención por concentrarme en aquellas imágenes hasta que la tasa de la bajilla se rompió y el café se regó por la mesa hasta el suelo, solo quedaron fragmentos filosos por todos lados pero mi mano no sufrió ningún rasguño.

- ¿De que habilidades me estas hablando?- el tono de mi voz había cambiado, era mas grave y serio.

- Habilidades-dijo Aziza- como lo que acabas de hacer, no se con exactitud en que consisten cada una de ellas, pero se que las tienes, he podido detectar en ti la capacidad de hablar con los muertos, fuerza extraordinaria y una gran destreza para las batallas.

- ¿Destreza… para… las batallas?- como iba a ser eso posible siendo yo tan torpe.

- así es - Aziza continuó con su análisis- no lo has demostrado, por que no te has encontrado en una situación apropiada para aplicarla, pero te aseguro que eres una dura contrincante para cualquiera que te desafié –se tomó un respiro- mira ya se esta haciendo tarde para las compras, no alcanzaremos las mejores prendas, es sábado y todas las chicas piensan en comprar en este momento.

- ¡¿CÓMO PIENSAS EN COMPRAR EN UN MOMENTO ASI?!- le grité, era una situación seria y ella pensaba en divertirse.

- La preferencia a ciertos colores, tamaños o formas te ayudaran a recobrar tu personalidad, una vez que esté totalmente reconstruida podremos saber mas de ti y continuar con la reconstrucción de tu memoria, un sueño trágico no nos servirá de nada.- la muchacha, en realidad sabia lo que decía, sin ninguna objeción más, la seguí y no volví a dudar de ella.

El viaje fue lindo, el paisaje con la iluminación del sol en la mañana hacían de la apariencia de los árboles no tan lúgubre como en la noche, sin tener que parpadear más de dos veces ya estábamos en los centros comerciales, entramos en una tienda de ropa moderna y de pronto ya no era mas un ser vivo, era uno de los muñecos de los aparadores escondido en los vestidores probándome cientos de ropas, al final, me quede con unas cuantas prendas encima y otro poco en bolsas. Salí del vestidor con un pantalón azul marino de mezclilla acampanado, pero no tan marcado y sin adornos, una blusa de color negro sin mangas, abrigo blanco de mangas puntiagudas y unas botas negras sin tacones.

- Eres tan simple –dijo Aziza.-fue demasiado rápido.

- Ah si, pues yo lo sentí una eternidad.-le dije

- Pareces un chico- se volteo y se fue directo al mostrador.

- Gracias, yo también te quiero- otra cosa que ya sabía de mi personalidad, me gusta ser sarcástica.

La seguí a la caja, la encargada hizo unas cuentas y Aziza le pagó con una tarjeta una vez que se terminó de imprimir la lista, la mujer sonrió y nos deseo un buen día.

- Bueno ahora vamos por un bolso – acto seguido Aziza me tomó por la muñeca y me haló hacia otra tienda, entonces fue cuando la detuve.

- Aziza, se que estas haciendo esto por mi, por ayudarme, no quiero sonar mal agradecida, pero creo que esto es demasiado. – de verdad no quería abusar de lo que me estaban regalando.

Aziza no se volteo, siguió mirando al frente, aun me tomaba de la muñeca, suspiró y entonces dijo:

- Antes de irse mis padres nos dejaron muchísimo dinero, por el trabajo de mi hermano no hemos necesitado ni un centavo de ellos, así que decidimos utilizarlo para bien y si bien quiere decir ayudar a quien lo necesite, no debo preocuparme tanto y tu tampoco, por que es por tu bien. - finalmente, continuó halándome hasta la otra tienda hablando de colores que hacen juego con no se que.

Sentí el paseo en las tiendas como si hubiera corrido una maratón; toda la mañana fuimos de tienda en tienda buscando bolsos zapatos, vestidos y ropa interior, a Aziza se le ocurrió que llevara cierto conjunto de color rojo algo atrevido, me negué y me llamó monja, ¿que rayos es una monja?, al final me lo compró – me siento tan pervertida-.

Traíamos una cantidad considerable de bolsas y unas cuantas cajas, la mayoría, yo las cargaba, apenas y me dejaron ver por donde caminaba, hasta que a Aziza le dio hambre - gracias a todo lo que es bueno - y paramos en una fuente de sodas.

Me aventé en la silla a descansar, estaba muy agotada, a lo lejos vi pasar una pareja de jóvenes, una muchacha y un chico, ella cargaba un par de bolsas mientras el se llevaban el premio mayor como yo lo estaba haciendo.

- ¿es alguna forma cruel de entablar relaciones amistosas con la gente por aquí?- volteo mi derecha para observarla, pero no estaba ahí, ya había entrado a la tienda – esa chica no espera ni un segundo- pensé en voz alta.

Solo suspire y me senté de nuevo, en frente de mi, había una mujer muy asustada, al lado de un hombre mayor, el sujeto la acariciaba muy pervertidamente, solo hacia como si no los mirara. Ella lloraba y sus labios temblaban, los observé mas detenidamente, ahora el me miraba, su mirada era fría y perversa, de repente sus ojos se volvieron negros como el carbón. Salte de mi silla y el sujeto salió corriendo con la muchacha, corrí tras ellos, hasta salir del edificio, los perdí un momento, hasta que los vi entrar a un almacén, entre tras ellos y…

- Muchas gracias, gracias, gracias- una voz femenina y muy aguda me agradecía sollozando.

Todo se veía borroso, hasta que oí un golpe, las imágenes se hicieron más claras, la muchacha estaba en el piso, respiraba, pero parecía inconciente, se desmayó, el hombre que estaba con ella permanecía en el suelo de la misma manera, pero el no respiraba, sentí un olor a podrido, como azufre, a lo mejor un tubo de gas se había roto, tenia que salir, pero la muchacha seguía tirada, traté de levantarla, fue mas fácil de lo que imaginé, pues ella aparentaba ser más pesada que yo.

Salimos de ahí, no había nadie, a pesar que era medio día, afuera del edificio estaba Aziza hablando por teléfono, parecía preocupada, deje a la muchacha en una banca y llame a Aziza de lejos ella se acercó corriendo con el teléfono en el oído.

- Ya la encontré, si, perdón, no volverá a ocurrir.-decía por el altavoz, antes de que colgara escuche la voz de Briam, entonces me tomó por los hombros, me dio una sacudida y me pregunto: - ¿Dónde estabas?

- Eso me gustaría saber.- le dije.

- ¿Y ella? – pregunto Aziza.

1 Comentarios:

GuitarraAJ dijo...

Bien, lei una frace mia por hay, ya mejoraste la forma de narrar aun que no de ordenar las situaciones, aun tengo dudas de algunas cosas, sigue mejorando ^^