sábado, 6 de noviembre de 2010

The Pretty Memories-001

Capitulo I

“Broken Mirror”
espejo-roto-2
Un destello y luego caigo…
El aire frió roza mi piel durante un tiempo muy corto, hasta que sentí un golpe intenso antes de hundirme, pero la sensación del agua helada me hizo olvidar el dolor, poco a poco comencé a perder la conciencia...
¿Me dejaría morir?
Escucho el sonido de aves, como gaviotas, las olas del mar, pero no veo nada…
Ah, claro tengo los ojos cerrados, al abrirlos lo primero que note era la noche, un grupo pequeño de gaviotas se peleaban como buitres por algún cadáver de pescado, no eran muchas, pero al parecer tenían hambre. No pude levantarme por varios minutos, hasta que pude sentir el agua del mar en los dedos de los pies, trate de ponerme en pie, fue un proceso lento y torpe, pero lo logre, camine paso a paso hacia ninguna dirección, solo quería moverme y si no fuera por la arena no me hubiera dado cuenta de que traigo puesta ropa interior.
Los pasos fueron muy lentos y con la mirada en el suelo, no quería tropezar y caerme otra vez, esfuerzo en vano, pues perdí las energías y estuve a punto de caer de boca, pero antes de llegar al suelo alguien me sostuvo, con un solo bazo me atrapo y me levanto, trate de mirarle la cara, pero la oscuridad y mi debilidad me lo impedía, a pesar de ello, vi su escalofriante boca, la persona sonrió y le note una extraña dentadura, no quise esperar a ver lo siguiente, del miedo y la desesperación me salieron las ganas de correr, apenas podía caminar, ahora, ¿correr? si, correr, ahora mismo, y como lo sospechaba, corría tan mal como caminaba.
Algo me derribó frontalmente, una cosa mutante con apariencia similar a un murciélago, solo que con patas un poco más grandes, parecidas a las de un águila, pero sin escamas, eso lo pude ver bien, tenia una las patas sobre mí pecho, justo en medio. La bestia era calva, tenía colmillos enormes, parecían estar hechos especializadamente para romper huesos y desgarrar carne, sus ojos de color negro eran pequeñísimos, creí que por fin seria mi final, después escuche un trueno y la cabeza del mutante reventó, alcancé a ver como un trozo de carne caía en mi cara antes de desmayarme otra vez.
Olor a chocolate, escuche a mis tripas gritar: ¡DESPIERTA! y abrí los ojos, un chocolate se balanceaba a los lados cerca de mi nariz, sin dudar, tome el chocolate y lo consumí lo mas rápido que pude.
- Perdón por no poder conseguirte algo mejor que comer, pero no me esperaba esto.
Observe a mi lado, había un hombre, de peso promedio, cabello corto, despeinado y lacio, un poco pálido y ojeroso, no eran ojeras muy grandes y oscuras pero eran muy notables. El conducía automóvil, estaba conduciendo muy concentrado en el camino.
-¿Cuál es tu nombre?- preguntó Él - Perdón por preguntar así, mi nombre es Mark Tapfer.
- Yo… No se cual es el mío.
- Diablos, – Adelanto la frente de forma busca hacia le volante como si hubiera estornudado la palabra - estaba a punto de pedirte tu numero telefónico. – se rió para si y tomo un respiro – Escucha, hay un hospital aquí cerca ¿quieres que te lleve?
- Por favor
Mark dio una vuelta en U a gran velocidad en medio de la carretera aprovechando el poco trafico.
Dios déjame seguir viviendo
Llegamos al hospital, -en una sola pieza, por suerte- Mark salió disparado y me abrió al puerta pero antes de salir me pidió que buscara su mochila debajo del asiento del copiloto donde yo estaba sentada, de la mochila, en la bolsa principal, sacó una sabana gruesa color azul marino y unas sandalias, las cuales me prestó durante una noche, dijo que regresaría por ellas cado me sintiera mejor. Entramos a la recepción y me recibieron en el piso de traumas.
Tome un baño antes de entrar a la habitación, con una mano cerca del barandal para no caerme, pues mis pasos seguían torpes, entre a la ducha y me quite la arena del cuerpo, el agua estaba helada de nuevo, pero al parecer ya me había acostumbrado, he incluso me comenzó a gustar. Tome la ropa del hospital y me vestí, descubrí que tengo brazos muy flexibles, podía tocarme unos huesos de la espalda que sobresalen cuando mueves los mueves, al salir de la regadera me mire al espejo y no pude creer que esa fuera yo, ojos de azul pálido, el cabello blanco ¿albina o canosa? Era un revoltijo, sin forma, como si un montón de navajas lo hubieran cortado. Salí de ahí y una enfermera me llevó a un cubículo en medio del pasillo y me tomo una foto con una cámara instantánea, me cegó por un momento, antes de que pudiera ver algo claramente, la enfermera me tomo de la muñeca y me llevó a mi habitación, me senté en la cama y la mujer me dio una especie de control para emergencias, me conecto a un aparato de ruiditos y se fue, al mismo tiempo un doctor entro.
- ¿No es adorable?-pregunto el doctor
- No, me duele la cabeza, así que no es adorable - rezongué
- Tu no, ella, Elisa
- ¿La enfermera?- le pregunté, el doctor suspiro.
- Si, desde que morí, ya no quiere hablarme
- ¿Qué esta diciendo?
En ese momento entro Mark en la habitación con un periódico bajo el brazo y el doctor se desvaneció, Mark empezó a reírse.
- ¿Con quien hablas?
- E…s –señale la puerta- que… no… hay televisión aquí.
- ¿Verdad que es molesto?
- ¿Qué haces?
Haciendo caso omiso a mi pregunta, se dirigió a una silla, se sentó y saco un lápiz el bolsillo de su chaqueta, cruzo las piernas de manera masculina – el pie sobre la rodilla de la otra pierna-, finalmente abrió su periódico en la sección de entretenimiento y se comenzó resolver un crucigrama.
- ¿Qué recuerdas de esta noche antes de que te encontrara?
Me quede callada, pensando, antes del chocolate, ¿Qué había?
Una nube y borrosa enorme no me dejaba ver más atrás, como si me negara a verla de manera inconsciente. Hasta que por fin lo vi, todo paso por mis ojos como una película que le han aumentado la velocidad de reproducción.

El destello, el agua, el mar, el monstruo
- ¡El Monstruo!- salte de la cama al unísono de mi grito
- Si, ¡quiero que olvides al monstruo!
- Pero…yo… ¿como?- el dolor de mi cabeza era fuerte, coloqué mis manos a los costados de m cabeza.- ¡No entiendo! ¡cómo llegue aquí!
- Yo te salve del monstruo y te traje hasta acá.
Era perturbador que los únicos recuerdos que tengas de tu vida sean los de un monstruo apunto de comerte y después de que le han volado la cabeza en mil pedazos. Sentí que la presión sanguínea en mi cerebro aumentaba, que estallaría en cualquier momento como la cabeza de aquella criatura.
La maquina al lado de mi cama comenzó a hacer ruidos cada vez mas fuerte hasta terminar en un molesto chillido, mire hacia el frente o observé los pies de Mark, eso querría decir ya me había puesto de rodillas en el suelo sin darme cuenta, a continuación Mark me tomo por a cintura con los dos brazos para levantarme del suelo, supe que fue el pues dudo que los doctores tomen así de bruto a sus pacientes, salió corriendo conmigo en brazos y me golpeó un manazo en a frente.
Sentí haber estado en una silla, tal vez de ruedas porque nos movíamos, observe como salíamos del hospital sin levantar la más mínima sospecha del secuestro de una paciente, caro que habían notado que una persona había desaparecido de área de traumatología, esas alarmas despiertan hasta a los muertos lamentablemente Mark había sido mas rápido.
Llegamos al estacionamiento y el simplemente aventó al interior del vehículo, en el asiento trasero, no me había atado ni amarrado a algo, a pesar de eso, yo no podía hacer nada, estaba como en un trance, a toda velocidad arrancó el carro y salió disparado  del estacionamiento hacia el camino, no me dormí, ni quede inconsciente podía observar sentir y oír, pero no podía moverme, debido a ello el viaje se me hizo muy largo, finalmente nos detuvimos en una casa vieja, o al menos eso parecía por la falta de mantenimiento, al salir, este hombre azotó la puerta, me perturbó los oídos un poco, abrió la puerta trasera del lado izquierdo dónde mi cabeza apuntaba, me saco del auto y me puso sobre de sus hombros, ahora solo veía el piso, justo al momento de entrar a la casa, una cosa que colgaba en el techo estalló, uno de esos adornos chinos que hacen ruido cuando se abre puerta.
Me colocó en una silla, acto seguido, me despego algo de la frete, una de esas estampas con una carita sonriente de color amarillo, pero este traía unos símbolos extraños del lado del pegamento, instantáneamente después de que me retirara la estampa de la frente pude volver a moverme apropiadamente, bueno a como yo me movía era apropiado para mi (esos movimientos torpes) además pude volver a hablar y gritar.
- ¡ENFERMO, DEMENTE, DESQUISIADO!
Ignorando mis insultos, el paso de estar e frente de mi a buscar un cofre a lado de un librero, comencé observar, un librero lleno de libros de todos los tamaños pero hasta donde yo estaba no podía leer los títulos, unos sillones cubiertos en nylon al rededor de un televisor algo viejo para época, yo estaba al otro lado e la casa, la cocina, mire cerca de mi un comedor de 4 sillas y una mesa redonda de color café, una estufa, un microondas, un refrigerador pequeño color blanco y una cafetera, solamente, nada especial.
Entonces llego el con una serie de objetos religiosos, típicos de la fe católica, Mark tomó otra silla, para sentarse en frente de mi, pero la coloco al revés, y puso sus cosas sobre la mesa.
- ¿Por que me trajiste aquí?
- Tus ojos cambiaron a un plateado blanquecino y tu marcapasos se detuvo, pero seguías viva-entonces saco una cruz de madera de color café oscuro- ¡Que vez aquí!
- Una cruz de madera vieja
Se dio la vuelta y tomo otra cosa de la mesa y volvo a mirar me después me tiro un agua apestosa en la cara, me levante por la sorpresa puesto a que no lo vi venir.
- ¿Qué fue eso?-reclame.
- Agua bendita
- Aguas puercas querrás decir, esto apesta.
Mark se levanto y procedo a revisar mi rostro.
- Pues pareces humana
- Que ¿tengo cara de demonio?
- Solo con los ojos blancos…- rompí a gritos de desesperación.
Camine hacia la sala, desde ahí pude leer bien los títulos de los libros, no eran mas que enciclopedias de monstruos y animales míticos, sobre exorcismos y posesiones y todo un arsenal de información acerca de criaturas inexistentes.
- ¿Quien eres?-le pregunte asustada sin dejar de mirar el librero.
- Soy un cazador.-dijo Mark
- ¿Qué cazas?-pues dudaba que fueran animales.
- Criaturas de todo tipo, incluyendo demonios.
Eso quería decir que yo…
- Soy tu presa.
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Y así termina el primer capitulo.
En realidad tengo muchas dudas acerca de esto, espero ir mejorando con el paso de los capítulos.
Lo he escrito por pura diversión y espero que ustedes también se diviertan o al menos se entretengan un rato y si tuvieron alguna duda espero que esto se los resuelva:

Danielle.


Su nombre aun no es revelado en la historia, pero de todos modos lo muestro para que no se confundan.
Ella es un personaje sarcástico, algo torpe y severamente confundida, esto se debe a que sufrió un accidente en el mar, -todavía no revelare como fue- el contacto con el agua helada le causo una especie de amnesia, sin embargó, un humano común hubiera muerto de hipotermia, ¿por que Danielle sobrevivió? ¿milagro?
Siguán los capítulos de uno en uno y lo sabrán.